Jaime Sabines
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio. Como
se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo)
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Jaime Alejandre
Cinco menos diez de la mañana: llueve
en el rincón más oculto
de mi alma madreselva
se desconcha a jirones
el recuerdo, hay demasiada
ausencia en éstos
mis más cotidianos actos.
Pocas cosas cambian
nada si no estás con tu
precisa presencia transformando
el sueño en realidades
muy poco innecesarias son
ya casi del amanecer
las seis y media: llueve.
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Jaime Alejandre
Te llamo desde el mundo y tú me dices:
"Madrid, está lloviendo, los árboles
me acechan si no vienes. Hay
demasiadas
ventanas en mi cuerpo,
mucha luz, pocas razones
para así seguirte amando,
la gente
me dice que estoy loca
apenas porque escribo
tu nombre hasta en el vaho
o porque extiendo
las sábanas de versos
que Regoyos pintara en nuestras vidas,
los ojos me pesan como níquel,
no te pierdas y no dejes
de venir, el desaliento
envuelve por las alas
y ataca mis más débiles
costados, sobre todo
cuídate
y regresa".
Pero tú allí,
sentada al borde
de ti misma, siempre esperas.
Y yo aquí
vivo colgado aún del triste
y frágil
paracaídas de la desesperación.
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