Jesús Munárriz
No hay más dios
que el que puede
crear
tu corazón
si lo precisa.
Eterno,
desde luego,
como tú
mientras vives.
Jesús Munárriz
No hay más dios
que el que puede
crear
tu corazón
si lo precisa.
Eterno,
desde luego,
como tú
mientras vives.
Jesús Munárriz
Si miro al sol, su resplandor me ciega
y no consigo dar con el camino;
si a la luna, su rostro cristalino
con su reflejo mi pregunta niega;
miro a mi alrededor: todo navega
al capricho del viento, del destino,
lento viento del tiempo, ese asesino
que siempre vence, porque nunca llega.
Y cuando ya mis ojos, un segundo
cerrados, desesperan de este mundo
atropellado, loco y aturdido,
se encuentran con los tuyos y al mirarlos
ven que en ellos se ven sólo al amarlos
y sólo en ellos ven algún sentido.
Jesús Munárriz
De pronto un día notas que han cambiado,
que te ven menos, que te reconocen
apenas, sobre todo
si van acompañados,
que si os dais de frente y ya no hay más remedio
cruzan cuatro palabras sobre el tiempo
sin mirarte a los ojos
y recuerdan de súbito lo urgente de una cita
para, visto y no visto, esfumarse en la niebla
de sus ocupaciones secretas, secretísimas;
que ya no llaman nunca, que van por otros bares,
que andan con otra gente, que tienen otro empleo,
que si cambian de piso, que si cambian de coche,
que si cambian de chica...
de pronto te das cuenta de que han vendido ¿qué?
¿cómo llamarlo?
y se les nota mucho.