La Coctelera

Categoría: José Manuel Caballero Bonald

Hijo de la libertad

José Manuel Caballero Bonald

El harapo del vagabundo, trama
camal en cuyos hilos
se arropa el cuerpo errante, vive
su caminar como el chorro
de sueño, hecho de humildes letras
diarias, de quebrantos tejidos
en la noche, y es más puro
que la virtud, más abundante
que la opulencia, cristal donde
la indefensión del mundo se hace más
invencible, porque es cierto que nadie
puede ser tan heroico
como el que es hijo de la libertad

Hijo de la libertad

José Manuel Caballero Bonald

El harapo del vagabundo, trama
camal en cuyos hilos
se arropa el cuerpo errante, vive
su caminar como el chorro
de sueño, hecho de humildes letras
diarias, de quebrantos tejidos
en la noche, y es más puro
que la virtud, más abundante
que la opulencia, cristal donde
la indefensión del mundo se hace más
invencible, porque es cierto que nadie
puede ser tan heroico
como el que es hijo de la libertad.

Contra Séneca

José Manuel Caballero Bonald

Mis años, mi peligro de estar destituyéndome, mi torpe represalia contra mí, el arduo aprendizaje de carencias que no podrán ya nunca resarcirme del moho adicional de la memoria. Con qué estupor me exhibo ante esos antagónicos espejos cada vez más poblados de imágenes caducas. El tiempo es la distancia que separa mi cuerpo de ese otro cuerpo inmarchitable, procedente a saber de qué ilesa acepción de la belleza. Son contagios acérrimos, testarudos expolios que embadurnan mi alma, la confinan en esa declinante lucidez donde a veces se atrofian los deseos. Nunca incurrí de grado en ninguna paciente sumisión al azar. El que más se resigna ¿no es también con frecuencia el menos digno? Me miran los ausentes: me envejecen mirándome. El pasado conserva todavía un acusado tono virulento, a trechos macerado en una huraña mezcla de semen y alcohol. Por su vidrioso fondo aún sigue propalándose esa estoica lección de la moral también denominada puta vida.

Sobre la periódica necesidad de la incertidumbre

José Manuel Caballero Bonald

Anterior a tu cuerpo es esta historia
que hemos vivido juntos
en la noche inconstante.
...................................Tercas
simulaciones desocupan
el espacio en que a tientas nos buscamos,
dejan en las proximidades
de la luz un barrunto
de sombras de preguntas nunca hechas.

En vano recorremos
la distancia que queda entre las últimas
sospechas de estar solos,
ya convictos acaso
de esa interina realidad
que avala siempre el trámite del sueño.

Domingo

José Manuel Caballero Bonald

La veis un día domingo.
Lleva un cuerpo cansado, lleva un traje cansado
(no la podéis mirar),
un traje donde cuelgan trabajos, tristes hilos,
pespuntes de dolor, esperanzas sangrantes
hechas verdad a fuerza de ir remendando sueños,
de ir gastando mañanas, hombres de cada día,
en las estribaciones de un pan dominical.

La veis venir acaso de un azar con ternuras,
de una piedad con fábulas; la veis
venir y no sabéis que está llamándose
lo mismo que la vida,
lo mismo que su traje hecho disfraz de olvido,
hecho carne de engaño y servicial,
cortado a la medida de mensuales lágrimas,
de quebrantos tejidos con la última
hebra de la intemperie, con las briznas
de ese telar de amor donde aprendemos
la hermandad necesaria que es un cuerpo sin nadie.

Sucede que es un día más bien canción que número,
más bien como una lluvia de inclemente mirada,
de humilde mano abierta
que volverá a vestir de desnudez la vida.
Y entonces ya es mentira crecer sobre raíces,
ya es mentira ese tiempo blandamente nocivo
que se nos va quedando alquilado en la piel,
que se nos gasta hasta dejarnos
un mísero rastro de caricia vacía,
llegar a confundirnos en un domingo anónimo,
en un amor sin cuerpo, hilvanando de lástima.

Y entonces, ese día, el domingo,
viene llegando, corre, se nos acerca
(todos la conocemos),
nos mira igual que un charco
de amor recién secado, nos contagia
de todo cuanto es puro en su día siguiente,
porque está consolándose con un jornal caduco,
está desviviéndose
en una pobre sucesión de acopios para amar,
de ir contando los años por tránsitos de trajes,
por memorias zurcidas, por sueños arrancados
del retal de un domingo cegador e ilusorio.

Anterior a tu cuerpo

José Manuel Caballero Bonald

Anterior a tu cuerpo es esta historia
que hemos vivido juntos
en la noche inconsciente.

Tercas simulaciones desocupan
el espacio en que a tientas nos
buscamos,
dejan en las proximidades
de la luz un barrunto
de sombras de preguntas nunca
hechas.

En vano recorremos
la distancia que queda entre las últimas
sospechas de estar solos,
ya convictos acaso de esa interina
realidad que avala siempre
el trámite del sueño.