cinco-minutoshttp://cinco-minutos.lacoctelera.net2009-11-25T10:11:58ZLa vida al pasar Arquímedeshttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/11/25/arquimedes2009-11-25T10:11:58Zcinco-minutosManuel Vicent
(El País, 11/11/1990)
Hay algunos personajes que rompen el principio de Arquímedes: desalojan más de lo ...
<p><em>Manuel Vicent</em><br />
<small><em>(El País, 11/11/1990)</em></small></p>
<h3<</h3>
<div align='justify'>Hay algunos personajes que rompen el principio de Arquímedes: desalojan más de lo que pesan; experimentan un impulso hacia arriba muy superior al valor de su vida o a la densidad de su obra. Los conoces bien. Abres el periódico y sus nombres están allí, enchufas la televisión y sus rostros aparecen gesticulando siempre, conectas la radio y los oyes a cualquier hora del día o de la noche dictaminando acerca de las cosas más dispares sin una idea original que te sorprenda. Sus juicios son requeridos en toda clase de temas y acontecimientos, ya se trate del amor o de la peste equina, de la guerra nuclear o de un simple descarrilamiento del tren de cercanías, y ellos nunca se detienen ante nada: lo mismo opinan con desparpajo de mecánica cuántica que salen friendo un par de huevos con delantal en un programa para amas de casa. Son vacíos y omnipresentes. Alguno de estos escritores, cineastas, intelectuales, artistas y políticos que acaparan la actualidad, despierta mucha envidia, pero ninguna pasión; su figura, multiplicada en imágenes hasta la angustia, provoca chismes y comentarios aunque difícilmente levanta una polémica. Como cetáceos llenos de flato, se les ve chapotear en la superficie de la sociedad desplazando toneladas de fluido que no se corresponden con la entidad de su trabajo, y entonces uno, con cierta ira, piensa en otros seres de vida preservada que también rompen el principio de Arquímedes en sentido inverso: desalojan mucho menos de lo que pesan; se hallan instalados a una altura inferior a su talento o sumergidos en el anonimato, si bien podrían deslumbrarnos con su pensamiento. Para encontrarlos hay que ir a los centros de investigación, a las universidades de provincias, a los institutos de las pequeñas ciudades. Son profesores, poetas, científicos, artistas, escritores, que no salen en pantalla. No nos agreden con su estomagante presencia. Se limitan a trabajar con la elegancia que posee el silencio cuando éste es creativo. Por fortuna para ellos, usted no los conocerá nunca.</div>
Un términohttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/06/05/un-termino2009-06-05T20:07:20Zcinco-minutosVicente Aleixandre
(Poemas de la consumación)
Conocer no es lo mismo que saber.
Quien aprendió escuchando; quien padec...
<p><em>Vicente Aleixandre</em><br />
(Poemas de la consumación)</p>
<p>Conocer no es lo mismo que saber.<br />
Quien aprendió escuchando; quien padeció o gozó;<br />
quien murió a solas.<br />
Todos andan o corren, más van despacio siempre<br />
en el viento veloz que ahí los arrastra.<br />
Ellos contra corriente nadan, pero retroceden,<br />
y en las aguas llevados, mientras se esfuerzan cauce arriba,<br />
a espaldas desembocan.<br />
Es el final con todo en que se hunden.<br />
Mar libre, la mar oscura en que descansan.
</p>
La Nacenciahttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/05/25/la-nacencia2009-05-25T22:10:22Zcinco-minutos(Luis Chamizo)
I
Bruñó los recios nubarrones pardos
la lus del sol que s´agachó en un cerro,...
<p><em>(Luis Chamizo)</em></p>
<p> <strong>I</strong></p>
<p>Bruñó los recios nubarrones pardos<br />
la lus del sol que s´agachó en un cerro,<br />
y las artas cogollas de los árboles<br />
d´un coló de naranjas se tiñeron. </p>
<p>A bocanás el aire nos traía<br />
los ruídos d´alla lejos<br />
y el toque d´oración de las campanas<br />
de l´iglesia del pueblo. </p>
<p>Ibamos dambos juntos, en la burra,<br />
por el camino nuevo,<br />
mi mujé mu malita,<br />
suspirando y gimiendo. </p>
<p>Bandás de gorriatos montesinos<br />
volaban, chirrïando por el cielo,<br />
y volaban pal sol qu´en los canchales<br />
daba relumbres d´espejuelos. </p>
<p>Los grillos y las ranas<br />
cantaban a lo lejos,<br />
y cantaban tamién los colorines<br />
sobre las jaras y los brezos,<br />
y roändo, roändo, de las sierras<br />
llegaba el dolondón de los cencerros. </p>
<p>¡Qué tarde más bonita!<br />
¡Qu´anochecer más güeno!<br />
¡Qué tarde más alegre<br />
si juéramos contentos!...<br />
No pué ser más- me ijo- vaite, vaite<br />
con la burra pal pueblo,<br />
y güervete de prisa con l´agüela,<br />
la comadre o el méico -.</p>
<p>Y bajó de la burra poco a poco,<br />
s´arrellenó en el suelo,<br />
juntó las manos y miró p´arriba,<br />
pa los bruñíos nubarrones recios. </p>
<p>¡Dirme, dejagla sola,<br />
dejagla yo a ella sola com´un perro,<br />
en metá de la jesa,<br />
una legua del pueblo...<br />
eso no! De la rama<br />
d´arriba d´un guapero,<br />
con sus ojos roendos<br />
nos miraba un mochuelo,<br />
un mochuelo con ojos vedriaos<br />
como los ojos de los muertos...<br />
¡No tengo juerzas pa dejagla sola;<br />
pero yo de qué sirvo si me queo! </p>
<p>La burra, que roía los tomillos<br />
floridos del lindero<br />
carcaba las moscas con el rabo;<br />
y dejaba el careo,<br />
levantaba el jocico, me miraba<br />
y seguía royendo.<br />
¡Qué pensará la burra<br />
si es que tienen las burras pensamientos! </p>
<p>Me juí junt´a mi Juana,<br />
me jinqué de roillas en el suelo,<br />
jice por recordá las oraciones<br />
que m´enseñaron cuando nuevo.<br />
No tenía pacencia<br />
p´hacé memoria de los rezos...<br />
¡Quién podrá socorregla si me voy!<br />
¡Quién va po la comadre si me queo! </p>
<p>Aturdio del tó gorví los ojos<br />
pa los ojos reondos del mochuelo;<br />
y aquellos ojos verdes,<br />
tan grandes, tan abiertos,<br />
qu´otras veces a mí me dieron risa,<br />
hora me daban mieo.<br />
¡Qué mirarán tan fijos<br />
los ojos del mochuelo! </p>
<p>No cantaban las ranas,<br />
los grillos no cantaban a lo lejos,<br />
las bocanás del aire s´aplacaron,<br />
s´asomaron la luna y el lucero,<br />
no llegaba, rondo, de las sierras<br />
el dolondón de los cencerros...<br />
¡Daba tanta quietú mucha congoja!<br />
¡Daba yo no sé qué tanto silencio! </p>
<p>M´arrimé más pa ella;<br />
l´abrasaba el aliento,<br />
le temblaban las manos,<br />
tiritaba su cuerpo...<br />
y a la luz de la luna eran sus ojos<br />
más grandes y más negros. </p>
<p>Yo sentí que los míos chorreaban<br />
lagrimones de fuego.<br />
Uno cayó roändo,<br />
y, prendío d´un pelo,<br />
en metá de su frente<br />
se queó reluciendo.<br />
¡Que bonita y que güena,<br />
quién pudiera sé méico! </p>
<p>Señó, tú que lo sabes<br />
lo mucho que la quiero.<br />
Tú que sabes qu´estamos bien casaos,<br />
Señó, tú qu´eres güeno;<br />
tú que jaces que broten las simientes<br />
qu´echamos en el suelo;<br />
tú que jaces que granen las espigas,<br />
cuando llega su tiempo;<br />
tú que jaces que paran las ovejas,<br />
sin comadres, ni méicos...<br />
¿por qué, Señó, se va morí mi Juana,<br />
con lo que yo la quiero,<br />
siendo yo tan honrao<br />
y siendo tú tan güeno?... </p>
<p>¡Ay! qué noche más larga<br />
de tanto sufrimiento;<br />
¡qué cosas pasarían<br />
que decilas no pueo!<br />
Jizo Dios un milagro;<br />
¡no podía por menos! </p>
<p> <strong>II</strong></p>
<p>Toito lleno de tierra<br />
le levanté del suelo,<br />
le miré mu despacio, mu despacio,<br />
con una miaja de respeto.<br />
Era un hijo, ¡mi hijo!,<br />
hijo dambos, hijo nuestro...<br />
Ella me le pedía<br />
con los brazos abiertos,<br />
¡Qué bonita qu´estaba<br />
llorando y sonriyendo! </p>
<p>Venía clareando;<br />
s´oïan a lo lejos<br />
las risotás de los pastores<br />
y el dolondón de los cencerros.<br />
Besé a la madre y le quité mi hijo;<br />
salí con él corriendo,<br />
y en un regacho d´agua clara<br />
le lavé tó su cuerpo.<br />
Me sentí más honrao,<br />
más cristiano, más güeno,<br />
bautizando a mi hijo como el cura<br />
bautiza los muchachos en el pueblo. </p>
<p>Tié que ser campusino,<br />
tié que ser de los nuestros,<br />
que por algo nació baj´una encina<br />
del camino nuevo. </p>
<p>Icen que la nacencia es una cosa<br />
que miran los señores en el pueblo;<br />
pos pa mí que mi hijo<br />
la tié mejor que ellos,<br />
que Dios jizo en presona con mi Juana<br />
de comadre y de méico. </p>
<p>Asina que nació besó la tierra,<br />
que, agraecía, se pegó a su cuerpo;<br />
y jue la mesma luna<br />
quien le pagó aquel beso...<br />
¡Qué saben d´estas cosas<br />
los señores aquellos! </p>
<p>Dos salimos del chozo,<br />
tres golvimos al pueblo.<br />
Jizo dios un milagro en el camino:<br />
¡no podía por menos!
</p>
El amor duerme en el pecho del poetahttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/03/25/el-amor-duerme-el-pecho-del-poeta2009-03-25T13:40:37Zcinco-minutos(Sonetos del amor oscuro)
Federico García Lorca
Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás d...
<p><em>(Sonetos del amor oscuro)<br />
Federico García Lorca</em></p>
<p>Tú nunca entenderás lo que te quiero<br />
porque duermes en mí y estás dormido.<br />
Yo te oculto llorando, perseguido<br />
por una voz de penetrante acero.</p>
<p>Norma que agita igual carne y lucero<br />
traspasa ya mi pecho dolorido<br />
y las turbias palabras han mordido<br />
las alas de tu espíritu severo.</p>
<p>Grupo de gente salta en los jardines<br />
esperando tu cuerpo y mi agonía<br />
en caballos de luz y verdes crines.</p>
<p>Pero sigue durmiendo, vida mía.<br />
¡Oye mi sangre rota en los violines!<br />
¡Mira que nos acechan todavía!
</p>
El amor tiene nombre y apellidoshttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/02/02/el-amor-nombre-y-apellidos2009-02-02T10:30:16Zcinco-minutosAndrés Aberasturi
El amor tiene nombre y apellidos,
carnet de identidad,
fechas borrosas,
rostros desdibujados
portal...
<p><em>Andrés Aberasturi</em></p>
<p>El amor tiene nombre y apellidos,<br />
carnet de identidad,<br />
fechas borrosas,<br />
rostros desdibujados<br />
portales en penumbra,<br />
aceras de ciudades,<br />
parques umbríos,<br />
hoteles de pasillos silenciosos,<br />
cuartos de estar<br />
con pianos de leyenda,<br />
buhardillas,<br />
descampados,<br />
corralas,<br />
casas deshabitadas que habitaban<br />
esta gran casa<br />
que hoy abandono ya<br />
definitivamente.
</p>
Cómo te amo amorhttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/02/02/como-te-amo-amor2009-02-02T10:25:46Zcinco-minutosAndrés Aberasturi
Cómo te amo amor,
cómo te amo.
Con qué resignación
de lobo miserable y asustado
te recuerdo est...
<p><em>Andrés Aberasturi</em></p>
<p>Cómo te amo amor,<br />
cómo te amo.<br />
Con qué resignación<br />
de lobo miserable y asustado<br />
te recuerdo esta noche<br />
de vacíos.
</p>
Oda a la Vidahttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/01/30/oda-la-vida2009-01-30T14:15:18Zcinco-minutosPablo Neruda
La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
p...
<p><em>Pablo Neruda</em></p>
<p>La noche entera<br />
con un hacha<br />
me ha golpeado el dolor,<br />
pero el sueño<br />
pasó lavando como un agua oscura<br />
piedras ensangrentadas.<br />
Hoy de nuevo estoy vivo.<br />
De nuevo te levanto, vida,<br />
sobre mis hombros.</p>
<p>Oh, vida, copa clara,<br />
De pronto te llenas,<br />
de agua sucia,<br />
de vino muerto,<br />
de agonía, de pérdidas,<br />
de sobrecogedoras telarañas,<br />
y muchos creen<br />
que ese color de infierno<br />
guardarás para siempre</p>
<p>No es cierto.</p>
<p>Pasa una noche lenta,<br />
pasa un solo minuto<br />
y todo cambia.<br />
Se llena de transparencia<br />
la copa de la vida.<br />
El trabajo espacioso nos espera.<br />
De un solo golpe nacen las palomas.<br />
Se establece la luz sobre la tierra.</p>
<p>Vida, los pobres poetas<br />
te creyeron amarga,<br />
no salieron contigo de la cama<br />
con el viento del mundo.</p>
<p>Recibieron los golpes<br />
sin buscarte,<br />
se barrenaron un agujero negro<br />
y fueron sumergiéndose<br />
en el luto de un pozo solitario.</p>
<p>No es verdad, vida,<br />
eres bella como la que yo amo<br />
y entre los senos tienes<br />
olor a menta.</p>
<p>Vida, eres una máquina plena,<br />
felicidad, sonido de tormenta<br />
ternura de aceite delicado.</p>
<p>Vida, eres como una viña:<br />
atesoras la luz y la repartes<br />
transformada en racimo</p>
<p>El que de ti reniega<br />
que espere<br />
un minuto, una noche,<br />
un año corto o largo,<br />
que salga<br />
de su soledad mentirosa,<br />
que indague y luche,<br />
junte sus manos a otras manos<br />
que no adopte ni halague<br />
a la desdicha,<br />
que la rechace dándole forma de muro,<br />
como a la piedra los picapedreros,<br />
que corte la desdicha<br />
y se haga con ella pantalones.</p>
<p>La vida nos espera<br />
a todos los que amamos<br />
el salvaje olor a mar y menta<br />
que tiene entre los senos.
</p>
Avanzaba de espaldas aquel río...http://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/01/28/avanzaba-espaldas-aquel-rio2009-01-28T01:39:31Zcinco-minutosÁngel González
Avanzaba de espaldas aquel río.
No miraba adelante, no atendía
a su Norte –que era el Sur.
Conte...
<p><em>Ángel González</em></p>
<p>Avanzaba de espaldas aquel río.</p>
<p>No miraba adelante, no atendía<br />
a su Norte –que era el Sur.<br />
Contemplaba los álamos<br />
altos, llenos de sol, reverenciosos,<br />
perdiéndose despacio cauce arriba.<br />
Se embebía en los cielos<br />
cambiantes<br />
del otoño:<br />
decía adiós a su luz.<br />
Retenía un instante las ramas de los sauces<br />
en sus espumas frías,<br />
para dejarlas irse –o sea, quedarse–,<br />
mojadas y brillantes, por la orilla.<br />
En los remansos<br />
demoraba su marcha,<br />
absorto ante el crepúsculo.</p>
<p>No ignoraba al mar ácido, tan próximo<br />
que ya en el viento su rumor se oía.<br />
Sin embargo,<br />
continuaba avanzando de espaldas aquel río,<br />
y se ensanchaba<br />
para tocar las cosas que veía:<br />
los juncos últimos,<br />
la sed de los rebaños,<br />
las blancas piedras por su afán pulidas.<br />
Si no podía alcanzarlo,<br />
lo acariciaba todo con sus ojos de agua.</p>
<p>¡Y con qué amor lo hacía!
</p>
Dentrohttp://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/01/20/dentro2009-01-20T13:51:53Zcinco-minutosPura Salceda
DENTRO. En el corazón del deseo,
tú estás dentro. Dentro
de los días pálidos,
de las ojeras ebrias a ...
<p><em>Pura Salceda</em></p>
<p>DENTRO. En el corazón del deseo,<br />
tú estás dentro. Dentro<br />
de los días pálidos,<br />
de las ojeras ebrias a caricias.<br />
Dentro. En la boca húmeda del aire.<br />
tú estás dentro. Dentro<br />
de los dientes que muerden mañanas,<br />
de albas hechas jirones gimiéndote.<br />
Dentro. en las manos que templan la piel,<br />
tú estás dentro. Dentro<br />
de cada silencio. Tú. Siempre tú<br />
estás dentro.
</p>
1959 ó 1960http://cinco-minutos.lacoctelera.net/post/2009/01/11/1959-o-19602009-01-11T00:17:17Zcinco-minutosLuis Antonio de Villena
Yo fui un niño negro.
Tan negro que no hablaba.
Me sentaba en el rincón
del patio –era un r...
<p><em>Luis Antonio de Villena</em></p>
<p>Yo fui un niño negro.<br />
Tan negro que no hablaba.<br />
Me sentaba en el rincón<br />
del patio –era un recreo–<br />
y esperaba. Callado, quieto,<br />
triste. Sin aparente motivo<br />
de tristura. La melancolía<br />
(no sabía ese nombre),<br />
el miedo, la desazón<br />
habitaban mi pecho pequeñito:<br />
ocho años, nueve. Y casi<br />
no recuerdo, si pensaba, qué<br />
pensaba. Sólo imágenes tristes.<br />
La soledad, el metro,<br />
la rancia tartera en que<br />
llevábamos la comida fría,<br />
tétricos mediopensionistas.<br />
En un colegio de frailes<br />
–uno viejo y remoto–<br />
fui yo un niño negro,<br />
oscuro de soledad y tiniebla.<br />
Y pienso qué pozo pudo<br />
dejarme así, qué vacío, qué extrañeza.<br />
Yo fui un niño negro,<br />
delicado y sombrío,<br />
al borde de las lágrimas,<br />
en un cielo de piedra.<br />
Alguna vez –idiota–<br />
quise pedir perdón por<br />
haber sido oscuro y triste.<br />
Hoy pienso que alguien<br />
debiera pedirme a mí perdón,<br />
aunque no sepa quién,<br />
y aunque nada, al fin,<br />
variase ya nada. Pero<br />
pidiendo perdón<br />
en dirección correcta,<br />
un poco –sólo un poco–<br />
podría salvarse el mundo.<br />
Podría existir la vida.<br />
Podrían, los niños, sin miedo,<br />
habitar sus voces adultas.
</p>