Pablo Guerrero
A donde no llego con los ojos
llego con el tacto: toco
el silencio y me abro
a la inocencia de escuchar su sentido.
Aquí están las yemas de mis dedos
para saber que el aire
peina el silencio de la alcoba.
Leo un libro a lo mejor buscando
que alguien me diga lo mismo
que yo intento decirte ahora.

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