Ahora ya estamos solos
(Andrés Aberasturi)
Ahora ya estamos solos.
Terminó mi aventura
y no quiero que compartas
este sentimiento de abandono;
sólo te pido
que sigas junto a mí
caminando a mi lado
y que tus ojos
-como siempre-
descubran su paisaje
que no ha de ser, lo sabes,
el desolado derrumbamiento
en el que me he precipitado
serena y dulcemente.
Apelar a la vida compartida
ha sido un truco sucio.
Aquí y ahora,
mientras el agua anega mis moradas,
desde la puerta dispuesto a la partida
me confieso:
te quiero a ti, mujer,
te necesito
no en nombre del pasado
ni para ningún proyecto de futuro;
no como el fruto ajado
de esa desgracia intolerable
que llamamos costumbre,
ni tan siquiera por un miedo
que en realidad no siento.
Te quiero,
eso es todo
y no sé
si un egoísmo así resulta suficiente
para pedirte que sigas a mi lado;
pero este sentimiento
es al fin la única razón
que realmente me queda y te reclama.
Te quiero.
No hay más.
Nada más.
Esto es todo,
todo.
Que los dioses me perdonen
el amor que aún te tengo.
(El libro de las despedidas.- Ed. Sial/Contrapunto)
