Pablo Neruda
La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo te levanto, vida,
sobre mis hombros.
Oh, vida, copa clara,
De pronto te llenas,
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre
No es cierto.
Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.
Vida, los pobres poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo de la cama
con el viento del mundo.
Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto de un pozo solitario.
No es verdad, vida,
eres bella como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.
Vida, eres una máquina plena,
felicidad, sonido de tormenta
ternura de aceite delicado.
Vida, eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo
El que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche,
junte sus manos a otras manos
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella pantalones.
La vida nos espera
a todos los que amamos
el salvaje olor a mar y menta
que tiene entre los senos.

A veces se siente que la vida se reduce por las moles que nos arrojan. Chao